domingo, 3 de septiembre de 2017

Sábado 3 de Septiembre

No hay mucho qué decir.... He dejado de escribir... 
Quizá estoy entendiendo que si todo se olvida, está bien. O simplemente no tengo el rigor para escribir todos los días esto.
En Brasil deserté porque no había un sólo segundo en el cuál poder encontrarse sola.
Eso fue extraño y me pareció un poco cansador. Porque estar siempre acompañado, siempre con otros, sin poder decantar todo, sin un minuto de silencio, sin poder escribir o reflexionar, y sin poder descubrir por mí misma y acatando itinerarios que no dejaban tiempo para los fortuito y la sorpresa y la orgánicidad, me perturbaba y me fue apagando un poco.
Por eso agradecí con tode el alma  cuando nos separamos con el Jose y tuvimos un día de independencia.
Íbamos a hospedarnos en una pieza y saldríamos para lugares distintos al día siguiente. Al final nos aventuramos juntos porque orgánicamente se dió eso. Y fue magnífico. Y sentí el silencio.
Algo que amo del Jose es su energía. Me calma y me hace sentir en paz. Me siento cómoda y feliz, y eso fue un hermoso regalo en el viaje.
Estar con el Jose fue un cable a cielo en medio de toda esa presión social.
Fui feliz los últimos dos días, pero aún así quería volver. Extrañaba a la Anto y extrañamente, al Este, aún más.

Al llegar a Santiago, a diferencia de las demás, me sentí feliz. Sentí q Chile es un país que guarda la distancia y habla bajo. Y no me molesta jajajaja. Mis oídos dejaron de cansarse.
La Anto volvía al día siguiente en la tarde porque  tenía el cumpleaños de la sobrina.
Por lo que estaría en un stand bye hasta verla. Porque mi vida vuelve a la cotidianidad cuando vuelvo a abrazarla.

La casa y el Nacho me recibieron por primera vez bien. Jajajaj no hubo depresión ndógena por el abandono porque el Nacho había ordenado. Estaba en la quiebra y sin internet, así que comenzó a movilizarse.
Lo único no más, es que esa pulga monstruosa que me despidió la noche antes al viaje a Brasil, me esperaba viva y hambrienta a mí regreso. Y volvió a festinar con mi misma mano.
Volvió la reacción alérgica aún más fuerte, y eso molestó mi semana.

A penas llegué, me escribió la Marce. Fue un acto de telepatía. No le avisé ni tenía cómo saber.
Nuestras relaciones habían estado cortadas por casi un año. Desde que conocí al Este, naturalmente dejé de verla.  Quizá porque la sentimiento ya no era el mismo o quizá porque estaba omnubilada.
Luego, cuando quise retomar nuestra rutina, ella se alejó. Su vida se fue desmoronando y se enfermó y no quiso contarme. (También porque una vez le dije que dejara de hacerlo porque me bajaba el ánimo que siempre tuviera sólo problemas.) Así que imagino, decidió simplemente no contarme.
Ahora que lo sé, me siento culpable, pero sé que pasó y que ambas estamos saldadas de cuentas, no porque hubiesen heridas, sino porque retomamos el hilo.

Nos juntamos, y fue hermoso. Cómo si me hubiese abierto la puerta de su casa, antes del viaje que hicimos a Argentina (siento que ha pasado una década de eso).
Volví a sentir que ya no era invitada en su vida, sino compañeras como antes. Me di cuenta en ese mismo instante, que nuestras vidas volvían a tener en cuenta a la otra dentro de sí.
Nos juntamos y comenzamos a hacer planes para otros días, de manera natural. Ambas.
Eso fue bonito. Porque por alguna razón, mi rutina cambió drásticamente en un año, y dejé de visitar y compartir con mis cercanos. Cambiaron los agentes en el juego. Todos. Cómo si fuese un cambio de temporada de alguna serie y cambiarán a todos los personajes y fuese una historia completamente distinta.
Mi círculo se redujo y se transformó, pero porque yo lo quise así. Aún cuando en el fondo de mi corazón, yo sabía que era una etapa de tránsito para que todo decantara.

Ahora que mi vida vuelve a resurgir, porque Hnito también volvió a abrazar mi vida como antes, es que siento que veremos cómo se funden todas las historias.

Estas cosas las puedo ver, las distingo, y eso es bonito. Porque hay gente que siempre estará en mi vida. Y yo lo sé y ellos lo saben. Amigos que dejo ir, pero qué sé que estarán en mi vida para siempre, porque son parte intrínseca de mi historia. Son personas que amo y que jamás dejaré de amar. Porque el amor no se pasa. Es como dejar de amar a un familiar. No se puede!

En fin... Creo q es una mescolanza. Hay gente que nueva que ha llegado a mi vida, como el Jose, o la Meme con la que hemos afianzado lazos sólidos que existen desde los 6 años, pero que ahora son definitivamente más fuertes. Y además aparecen los de siempre y eso es bonito.
Este estado de misantropía empieza a acabar, y queda la elección de saber cuándo quiero estar sola y cuándo quiero estar con mi gente.

Con respecto al Este, desde que volví que lo siento lejano. Muy distante, como si sólo quedara un contacto porque es rutina. Eso me ha puesto un poco triste, porque lo amo... Es maravilloso estar con él... Pero su vida se desarrolla en otra parte, y me pregunto si estará bien sumirnos en este mundo virtual de enamorarnos fantasmas. Y cuánto real existe en eso.
Me he preguntado mucho sobre la veracidad de ello. Y no lo sé. Siento que su felicidad no tiene que ver con lo nuestro. Son otras cosas lo que le llenan el alma, y me encanta. Y si bien comparto esas cosas, algunas, siento que no es necesario si estoy ahí o no. Y a veces cuando viene arrasa conmigo como un huracán y me lleva por sus aguas y ventoleras, y pierdo el rumbo de mi propia corriente.
Siento que cuando nos vemos se crea un mundo paralelo que no sé si se sostenga en un parasiempre. O no sé si quiero sostenerlo en esa eterna extensión de tiempo.

Me cuesta no mimetizarme. Me ha costado volver a mi centro. Me cuesta no pensar en él. No sé aún cómo fusionar las cosas. A veces siento que estoy teniendo un romance cibernético de chat de los 13 años... Y eso como rutina, ya no es tan bacán. Hay un mundo detrás que no veo. Hay un mundo que le pertenece que no alcanzo a compartir desde la lejanía y viceversa.

Sábado 12 de Agosto

Habíamos decidido despertarnos a las 7am para a las 8 estar ensayando, y así lo hicimos.
Nos despertamos y nos fuimos a bañar.
No fue tan desastroso como pensamos. Y terminamos bastante rápido, tanto que alcanzamos a desayunar. Comimos guayabas, que eran deliciosas, aunque a la mayoría no les gustaron porque tenían muchas pepas, como las tunas.
Cuando terminamos de desayunar, nos pusimos a trabajar. Sólo llegó un tablón del andamio, así que intentamos ver cómo hacerlo. Así que decidimos trabajar a partir de eso, y al final encontramos que era mejor con uno solo.
Trabajamos arduamente hasta que las dos de la tarde, cuando

domingo, 13 de agosto de 2017

Domingo 13 de Agosto

Nos levantamos temprano, a las 8am para esperar el bus. Pero nunca supimos que nuestros celulares habían cambiado automáticamente la hora y que eran realmente las 7am. Me duché de las primeras, y ordené los cosas.
Fuimos a tomar desayuno a la entrada con cosas que habían comprado las va tas en un súper cercano, con la plata que Fernando nos había dado la noche anterior.
Comimos un delicioso Mango, y picadillo de cosas. Queríamos puro ir luego a Guarulhos y descansar un poco ya que tendríamos colchones para cada una. Eso era para nosotras como el mejor hotel 5 estrellas del festival. Sin embargo, el bus no llegaba así que nos turnamos ir a robarle Internet al café de la cuadra siguiente.
Yo le escribí a mi mamá, a la popi y al Este, ya que los extrañaba bastante. Pero como era temprano, nadie estaba conectado.
Me devolví y me senté junto a la chío y el Jose a tomar el sol. Me puse cerca del Loro que estaba fuera de su jaula y que no nos había pescado desde el desayuno.
Yo tampoco lo pesqué porque me puse a escribir esto, aunque tuve que dejarlo porque el loro se acercó para morder mi zapatilla.  Eso me dió cosquillas y ataque de risa, pero el loro insistía.
Intenté tocarlo, perosan alejaba. Moe tras menos lo pescaras, más se acercaba. Luego fue donde el Jose yle hizo lo mismo, pero él no aguantaba las ganas de tocarlo, así que el loro se devolvió donde estaba yo para seguir mordiendo mis zapatillas.
Le comencé a hablar, y de a poco comenzó a dubírseme por las piernas y morderme las manos. Me reía y le hablaba y logré que me respondiera en su lenguaje loril.
Era hermoso y entero chorizo, por lo que lo adopté como mi nuevo amigo. Estábamos en eso, y llega la vale urgente a decirnos que el bus estaba a una cuadra y había que llevar las cosas. Me despedí de mi amigo y empezamos a llevar todo a la entrada. El bus se acercó y lo subimos todo.
Nos despedimos de Bilma con un apretado abrazo, y subimos. Dentro del bus, aproveché de pedirle al Jose algún parche para la rajadura de mi vestido.
Me dejó ocupar una parte de su pintura abstracta que había hecho con su ex y la cuál no tenía una historia muy feliz, por lo que no le importaba cortarla. Decidí que como todo es perspectiva, aquella tela podría tener una nueva connotación si la llenaba de hermosas experiencias. Era una manera ritual de exorcisarla. Mientras la cocía en el bus, me dí cuenta que ambos parches de mi vestido habían sido otorgados fuera del país en un festival de teatro, y fue una linda da coincidencia.
Mientras intentaba con él arreglaba mis datos textos para hacer la obra más portuñola. Cómo me cuesta concentrarme me quedó mal pegado el parche por lo que tuve que descoserlo.
Cuando llegamos a Guarulhos, sacamos nuestros bolsos y nos dijeron. Que nos iríamos a atibaia en seguida para un evento de todas las compañías.
Pensamos que duraría unas 3 horas... Pffffff!
Antes de eso, fuimos a dejar las cosas donde dormiríamos, y Paulo, el brasileño larguirucho chistoso, me marcó el camino. Le dije que ya sabía llegar a las piezas y me adelanté. Y me preguntó si era feminista.
No entendí a qué iba y le pregunté que por qué me hacía esas preguntas de la nada. No respondió o en realidad no alcanzó a responder porque me adelanté. Me pareció un ser bastante raro.
Dejamos las cosas y nos subimos con todos al bus. Éramos varias compañías que disfrutaban del viaje, pero sólo nosotras ensayábamos porque somos unas toc, pero también porque sabíamos q nuestra obra, si no se entiende, no tiene sentido presentarla. Así que estuvimos todas de acuerdo en trabajar.
Yo seguía cosiendo el vestido. Al fin lo terminé y quedó bonito.
Justo al llegar, terminamos de trabajar.
Llegamos a un lugar muy hermoso. Atibaia sí era una ciudad mucho más bella con pequeñas Lomas verdes y otras de donde colgaban las casas. Como un Valparaíso bebé!
Llegamos a un parque hermoso con un micro cerro con un árbol en la cima. Tenía un anfiteatro griego, y un Centro cultural cerrado a su lado.
Nos sentimos felices porque nos esperaban con almuerzo. (Como siempre Tarea Urgente tenía hambre). Ahí nuevamente la comida para vegetarianos no alcanzaba y tuvieron que repartirla. Para q comieran más saqué de las de los carnívoros y comí sólo arroz con porotos.
Estoy trancada de comer sólo arroz con porotos. No sé cuánto más podamos resistir a dieta de arroz. Cada vez cago menos veces al día. Ya estamos un poco preocupadas jajajajja.
Luego pedimos permiso y Jose nos llevó a las colinas de pasto. Estaba lleno de cartones, para poder lanzarse desde lo alto como si fueran trineos secos.
Jugamos mucho rato y nos reímos y hasta hicimos un vídeo con la Chío y Jose.
El lugar era muy bello. Por fin alejado de la urbe. Eso me hizo muy feliz, porque Sao Paolo era agobiante.
Después nos llevaron a una escuela municipal comunitaria dónde les enseñaban a los niños desde la sensibilidad.
La directora, era madre de una de las actrices de la obra del Rinoceronte.  Nos mostraron el colegio, y luego vimos un monólogo de una señora uruguaya que hablaba sobre su vida en el golpe de estado chileno y la época de la unidad popular.
Era extraño ir a Brasil a escuchar un monólogo de una uruguaya sobre Chile. Se parecía a la canción de drexler, Disneylandia. xD
La verdad, la obra era bastante mala, tenía chispazos de emoción que se perdían en silencios y olvidos de texto. Además se trataba muy por encima el tema de Allende. Todo el tiempo había una foto de él en escena. Daba un poco de progeria, pero la verdad, estaba bien porque era su vida. Una obra muy autobiográfica, y eso era lo que más emocionaba.

Luego hicimos unos bailes brasileños con canciones y cosas así. Todos allá cantan todo el día y bailan cada dos segundos. Es muy lindo.
Después hubo otro monólogo en el patio de la escuela de una actriz profesora de voz. Era un monólogo todo en portugués. Pero al principio habló sobre Chile y sobre la emoción de los brasileños (su llegada Emigrando de la dictadura?). No entendí mucho lo que dijo.
El monólogo eran poemas, que me recordaron mucho a Vicente Huidobro. De hecho, pensé que eran suyos. La señora vibraba en escena y era seca. Y de la nada aparecía un loco desnudo haciendo de perro. Y realmente se movía y aullaba como perro. Era linda la imagen, aunque un poco gratuita.

Nos explicaron luego sobre la importancia de traer el teatro a la periferia. Estaban todos muy contentos. Nos dieron las gracias por venir.
Luego esperamos el bus de vuelta al centro cultural, comimos nuevamente arroz, y después vimos una obra de danza en el teatro de atibaia, que la verdad no me gustó nada. Era con música de calle 13... Es todo lo que diré.

Luego presentaron a una niña hermosa que salió del publico, crespita y toda estilosas, que se subió al escenario y nos hizo subir también. Nos sentamos todos en círculo, y comenzó a explicarnos en portugués, que ella era actriz y poeta y que venía a explicarnos de los slams. Que era como competencia de freestyle pero de poemas. Era maravilloso. Nos mostró un poco de los poetas emergentes de allá, y quería que slamiáramos, pero no entendíamos nada de portugués así que se leyeron poemas de los libros que nos trajo. Me dieron unas ganas enormes de slamiar y una impotencia igual de grande por no poder hacerlo.

Ya a esa hora estábamos derrotada. No llevábamos ni un día durmiendo bien y estábamos contentas de que se terminará para poder ir a dormir a Guarulhos (que era una hora de viaje en bus).
En eso nos dicen que Marlon, uno de los organizadores de Cuca, nos tiene preparado un carrete en su casa para todas las compañías en atibaia y que después nos pasan a buscar a las 5am para llevarnos a guarrullhos.
Sufrimos porque estábamos cansadas. Queríamos descansar, y le dijimos a Amarillio que por favor nos llevará directo a guarrullhos, que no queríamos carretiar.
Nos dijo que sólo existía un bus y que ese bus, o iba donde Marlon, o se iba a Guarrullhos. Y que si nosotras nos íbamos ahora, debíamos irnos todos.
Fue muy incómodo y se armó un ambiente de mierda. Nos retamos entre nosotras, y al final decidimos apañar para no cagarnos a todos, y cuando lo decretamos, ya habían decidido volver a guarrullhos.
En la micro estábamos todos muertos y hasta los que querían carretiar, venían durmiendo.
Entendía ambas partes, pero me parecía que aunque tuviésemos función debíamos  participar con el festival, porque sino sólo pasamos a ser estrellitas que presentan y se van. Y eso vale callampa.
En fin... Llegamos a guarrullhos y por fin pude hablar con el Este.
Lo extrañaba mucho. Siento toda la saudade brasileña que se puede Jejejeje
Cuando hablo con él, me calmo y me siento en casa. Me hace feliz.

Así que fue un hermoso día. Raro el final desorganizado, pero hermoso en total.

Viernes 11 de Agosto

Nos levantamos a las 5.45am con la alarma. El aeropuerto se había llenado y nos miraban con cara rara, aunque la verdad no importaba mucho.
Salimos de los sacos rápidamente, los armamos y partimos a nuestra puerta de embarque.
Yo pasé a cagar y me tuve que correr a la puerta. En eso se me quedó el celular y tuve que pedir permiso para volver a buscarlo.
Cuando entramos, nos tocó nuevamente juntas con la Cony, pero le cambié el puesto a una Argentina que quería sentarse con su esposo. Así que me fui sola una fila más adelante, viendo Gravity.
Lo chistoso fue que hubo mucha turbulencia, y empezó al mismo tiempo que empezaban las catástrofes en la órbita terrestre. Así que entre que sentía susto y que me sentía en un cine 4D. Fue chistoso.
Cuando llegamos al aeropuerto de Guarulhos, perdimos la señal de wifi y tuvimos algo de miedo de que los organizadores no llegaran. Los conocíamos y por lo mismo esperábamos lo peor.
Todo era extraño porque el idioma cambió y eso volvió todo más emocionante.
Al salir nos encontramos con Amarillio y Rebeca, que era una brasileña de madre chilena, por lo que hizo de nuestra traductora.
Nos sentimos felices de que estuvieran ahí. Nos llevaron en combi hasta Guarulhos y Rebeca se encargaba que un poco de explicarnos todo. Nos contó que itineraríamos en varios lugares, pero que el centro estratégico sería Guarulhos.
Al llegar almorzamos arroz con porotos y carne (dejamos la carne). Y lo encontramos rico! (No sabíamos que todos los días comeríamos lo mismo).
Después de eso, nos llevaron a Sao Paolo, porque nosotros presentaríamos al día siguiente en el teatro de Vento Forte.
Nos fuimos en combina diferentes, y Rebeca nos fue contando el río cochino que atravesaba Sao Paolo. Nos contó que Vento Forte era un espacio cultural que había resistido al lado de un parque en medio de una de las localidades más adineradas de Sao Paolo. Y que ahora ya después de 40 años, se había convertido por fin en patrimonio cultural, por lo que ya no podían tocarlo, ni los vecinos adinerados, no las inmobiliarias.
Nos pusimos contentas de conocerlo.

Ese día, presentaría el cliente mexicano que estaba también en el Octubre callejero (cabe destacar que nos encontramos con la mayoría de la gente del octubre y eso fue muy bueno, porque nos sentimos en casa. Aunque era de sentimiento general encontrar extraño al Mexicano).

Fuimos viendo cómo cambiaba el paisaje. Se iba poniendo urbano y gris y no distaba mucho de Santiago, sólo que las ventanas de los eran mucho más pequeñas que en Chile.  Nos a dimos cuenta también que los aviones sobrevolaban muy bajo, y Rebeca nos explicó, que el aeropuerto de Sao Paolo está en medio de la ciudad y que por eso vuelan a tan baja altura.
Al llegar vimos que estábamos rodeados de edificios enooooormes, muy altos y cuicos, pero cuicos feos. Y que los aviones casi los tocaban. Me impactó mucho porque descendían aún más en vento forte, y porque justamente ahí los edificios eran más grandes.

Fue extraño pensar en cuicos que nos les importara la tremenda contaminación acústica de los aviones pasando cada 5 minutos. Además de hacer edificios tan horrendos y de mal gusto. Intentando aparentar la grandesa y lujo. Pero bueno! Eso es problema de ellos.

Al llegar, estaban haciendo una conferencia con un viejito argentino que llevaba viviendo más de 40 años allí, y que creó el centro cultural. Era a quién le dedicaban el festival en vento forte.
Aún así hablaba tan bajo que no entendimos nada y preferimos ir a resolver los problemas técnicos.

Vimos nuestro nuevo andamio y nos enfrentamos al nuevo reto.
Un andamio cuadrado sin tablas.
Extrañísimo!!! Aunque funcionaba mejor que el de Argentina. Ensayamos movimientos, etc... Hasta que ya se hizo de noche. No llegaba la comida y teníamos hambre, así que juntamos plata y algunas cabras fueron a comprar. Compraron unas manzanas y dos panes pequeñitos porque era todo a precio de Vitacura y más.
Sufrimos de hambre. Y cuando por fin pudimos ir a comer, era un reciclado del almuerzo, sólo para carnívoros. Así q nuevamente comimos sólo arroz.

Nos mostraron dónde dormir porque estábamos cansadísimas. No era muy tarde pero moríamos de sueño.era una cabaña pirámidal. De esas triangulares en forma de A. Estaba toda cochina, sin camas ni colchones. Sin absolutamente nada. El baño, estaba al lado del lugar donde dormiríamos y el agua se salía hacia afuera porque la ducha era sólo piso. Había que barrerla con una pseudo escoba/limpiadora de ventanas. Así que sufrimos un colapso.
Luego llegaron dos colchones para las 8 personas que éramos (Rebeca se quedó con nosotros), y sacamos uno nauseabundo que había en el segundo piso.
Las cabras alegaban por las telas de araña y la chío estaba atacada porque le daban miedo y no quería ser picada en la noche.
Les dije que si no querían ser picadas durmieran en mi carpa. Y que no tenía problemas en dormir sin colchón, porque prefería eso que dormir con medio cuerpo en la cuestión.
Al final no quisieron armar la carpa y nos arreglamos como pudimos. Con José y chío, pusimos el piso de la carpa arriba del colchón con hongos y dormirlos con el colchón atravesado, los 3.

Cuando por fin nos quedábamos dormidos, apareció mucha gente pidiendo disculpas y ocupando el baño para bañarse. Ahí nos dimos cuentas que el lugar donde nos quedábamos era también un camarín.
Fue un colapso que se sintió, pero que preferí reprimir porque Rebeca era organizadora y no se merecía nuestro odio.
Hice como que dormía para no alargar la situación, y me quedé raja de verdad. Nunca supe que se bañaron como 5 personas esa noche.

Jueves 10 de Agosto

Nos levantamos tipo 6am con la Anto. Dormimos juntas porque estábamos un poco tristonas porque la Anto no quería estar tanto tiempo sin mí quedándose con el papá. Lloramos un poco esa noche.
Aún tengo pena y me siento culpable porque yo en su lugar, me hubiese muerto sin mi mamá dos semanas y media.
La abracé muy fuerte y dormimos juntas.
A las 6am nos despertamos, y como nunca, salimos temprabo.
En la micro discutimos porque le volví a dar una nueva perorata del porqué no debía pedir las zapatillas que quería. Al final entendió, pero primero se enojó y discutimos por eso.
Al llegar al colegio (a la hora), nos abrazamos fuerte y nos despedimos. Volví a llorar un poco, de camino a casa.

Luego me bañé y terminé de arreglar mis cosas. Nos pusimos de acuerdo con Jose, qué dijo que me pasaría a buscar para tomar el centropuerto juntos, y así lo hicimos.
Llegamos al mismo tiempo que las cabras y fuimos a hacer los trámites de embarque.
Cuando llegamos, nos dijeron que sólo podíamos llevar un bulto abajo del avión, por lo que nos gastamos toda la cinta de embalaje pegando los filtros a los bolsos, para que después nos dijeran que no se podía y que teníamos que desarmarlontodo y dejarlo como estaba.
Nos enojamos y nos reímos del viejo que nos había mandado a embalar las cosas, y quedó como el viejo con complejo de jefe, Tomando decisiones sin saber nada.

Nos subimos al avión sin tanta emoción como creíamos que habría (al parecer nos estábamos acostumbrando a eso de viajar en avión con la obra).
Yo pretendía sentarme y leer todo el camino y aprovechar también de dormir, pero el panorama cambió cuando supe que me iba sentada al lado de la Cony.
Yo iba en el lado del pasillo, y ella al medio. Cuando llegamos a nuestros asientos en la cola, vimos que estábamos sentadas al lado de un joven bastante guapo jajajaja. Empecé a molestar a la cony en voz baja, para después sentarme y seguir con mi plan de leer.
Sin embargo, no sé qué hicimos, que el ser de al lado nos empezó a hablar. Yo con mi misantropía de siempre, no quería hablarle, y respondía cortante, pero cony entre huraña y no, cedió a seguir conversando.
Así que la conversación se extendió todo el viaje entre risas, sarcasmos y lugares nada comunes. Era Uruguayo y venía de dos años de viajar por nueva Zelanda y Australia, trabajando por temporadas, como lo está haciendo la Klaudia.
Nos contó de la hermosa vida allá, y de cómo había cambiado sus perspectivas a cerca de la vida y el trabajo, y el valor de ambas. Hablamos de la pandemia de vivir para trabajar, del estrés de la ciudades, del capitalismo, de la ignorancia en que nos han sometido, de los trabajadores en la antigüedad, de los cordones, etc...
En fin, fue un dialogado y turbulento viaje hasta Montevideo.
Al llegar tipo 6pm, Rena nos dijo que tenía amigos en Uruguay con los cuales nos podríamos juntar. Decidimos así salir del aeropuerto, pero nos encontramos con la sorpresa de que teníamos que pagar 42 dólares para poder salir y entrar al aeropuerto, por tazas de embarque.
Nuevamente cambió el panorama y nos hicimos a la idea de dormir en los sacos en la sala de embarque.
Sin embargo, Rena, haciendo buenas migas con los trabajadores de la aerolínea logró encontrar una forma de que no nos cobraran. Así que tomamos nuestras cosas a la velocidad de la luz y salimos.

Fue maravilloso salir un rato a tomar aire. Además, la gente en Uruguay era muy amable. Fueron los latinoamericanos que me cayeron mejor.
En fin, caminamos por las afueras del aeropuerto muriendo de frío pero sacándonos fotos. Hasta que llegaron los amigos de la Rena en una camioneta para llevarnos a un restante donde trabajaba uno de ellos.
Nos contaron sobre Uruguay, sobre lo pequeñito que era el país y la poquita gente que había. Nos contaron de cómo la gente había decidido despoblar la ciudad y migrar a las playas.
Cuando llegamos al restorant. Nos sentimos muy felices porque había comida exquisita. Toda de huertos de ahí mismo y una gran cantidad de menú vegano. Comimos hasta reventar y escuchamos Jazz en Jam.
Entremedio Jose me comentó de la conversación que había tenido con el Este sobre mis celos.
Primero me dió risa... Después me molestó un poco porque era una visión super unilateral, y de la cual yo no siquiera había querido hablar porque me parecía que no valía la pena.  Sin embargo,hay cosas que me molestan y que encuentro que son inconcientes que suele hacer la gente. Pero q sé que no las hacen con la intención de molestar, y para las cuales prefiero quedarme callada.
Se lo dije al Jose, y me dijo que la verdad no le interesaba. Me reí, y le dije que claramente  era el pior tema de la existencia.

Luego dejamos de hablar. Fuimos a fumar marihuana Legal! Jajajaja eso era lo más chistoso de todo. Fumar legamente.! Es una sensación extraña el nombre tener que rendirle cuentas a nadie por acciones que son tan censuradas.
Fumamos y me puse a pensar. Recordé la conversa con el Jose, y empecé a pensar en el Este. Recordé cuando recalcó la parte de una canción del príncipe en que decía algo así como que los argumentos y las excusas sólo sirven para demostrar lo que uno no desea cambiar.
Pensé en que si realmente le molestaba, es porque no estaba bien. Comencé a recapacitar y a recordar las frases que siempre le digo a la Anto, sobre que los hechos son hechos y las connotaciones sólo perspectivas mezquinas e individuales.
Si esa situación le molestaba al Este, es porque así es y hay que mejorarlo. Quizá en otra oportunidad conversaremos y pueda también darse cuenta de esa perspectiva que siento cada vez que me callo, pero que por ahora el hecho hay que arreglarlo, y de los he yo me puedo preocupar es sólo de lo que a mí me concierne mejorar.
Me sentí un poco más limpia, como si me hubiese sacado un peso de encima.tuve unas irrefrenables ganas de hablar con él, pero no tenía señal. Así que sólo intenté mantenerme despierta porque el pito me tenía lánguida de sueño.

Esperamos un poco y nos fueron a dejar al aeropuerto.
Al llegar tuvimos miedo de que no nos dejaran entrar, pero todo salió bien.
Así que rápidamente nos acostamos al lado de la Vale, que se había querido quedar en el aeropuerto, y dormí plácidamente hasta que sonó la alarma.

miércoles, 28 de junio de 2017

Viaje a Merlo Martes 11

Ese día nos levantamos muy muy temprano porque tenía que estar en Capital a las 9.30, para encontrarme con Sebastián, y que me guiara en mi periplo de grabar en Argentina.
Antes de viajar, me escribe Ezequiel de caja de ruidos para ponerse de acuerdo conmigo para grabar una película de la actriz de máster of none. Así que ya estaba lista la hora de grabación a las 2.30pm ese Martes.
Y al llegar a Argentina, me escribe Cristina desesperada diciendo que olvidaron que debían grabar una película para el cine de la que yo ya había hecho un trailer, y he dicho podía grabar, que el Sebastián me llevaba y todo. Así que se arregló la grabación para el mismo martes en la mañana.
El Esteban odió un poco a la Cristina porque me ponía pega en vacaciones. Y que lo encontraba de mierda. Yo en cambio, estaba contenta de grabar en estudios distintos. Además que quería poder recorrer Capital, y aprovechar de ver al Seba.
Le dije al Esteban que no me acompañará, aún cuando él quería ir, pero que en realidad el Seba iba a querer verme a solas, porque lo conozco y es súper quisquilloso. Jajajajaja
Así que ese día, el Este me fue a dejar muy temprano al tren. Como a las 8am.
Nos abrazamos mucho, y partí a Capital, en el tren lleno.
Sebastián me escribía cada 5 segundos, para saber si ya me había levantado y si no llegaría tarde, porque se moría si llegaba tarde a grabar porque él quedaría mal delante de la gente de los estudios.
Pero yo iba a la hora. Sé que a ese ser humano no se le puede hacer esperar, o su furia caerá sobre mi cabeza.
Me dijo que ni cagando caminara de Once hasta el obelisco, donde nos juntaríamos, porque me iba a demorar mínimo 1 hora.
Yo le dije que no se preocupara, que me iría en subte. Pero mentí, porque salí de la estación, le pregunté a una paca por la calle Rivadavia, y caminé volando hasta llegar a 9 de julio. Me demoré 28 minutos y Sebastián llegó tarde, por lo que se lo enrostré bien enrostradito en la cara.
Claramente, me dijo que era imposible demorarse tan poco, que había tomado el subte o me había ido en colectivo... No hubo forma de que me creyera que camino veloz y feliz mirando arquitectura y gente, siendo yo un ente que pulula. Jajajaja
Fuimos a Main post, que quedaba a unas cuadras. Y nos recibieron bien. Grabé una película Francesa de comedia donde era una mamá embarazada con todos sus familiares de mierda y un esposo como Robert Downie Jr. Versión francesa (O como se escriba) en un auto sin frenos que no podía detenerse. Era una ridiculez chistosa, pero donde debía gritar desaforadamente todo el tiempo.
El Seba me acompañó un rato, y luego se fue a hacer unos trámites que ya no recuerdo. A las 1pm tuve que parar de grabar para poder llegar a tiempo al estudio Caja de ruidos. Me despedí de los amigos venezolanos de Main post, y quedamos de acuerdo en grabar en la mañana del día siguiente para terminar la última colita de película.
Nos juntamos con Seba, y fuimos hasta Belgrano, donde estaba caja de ruidos. Ahí fue muy maravilloso grabar, porque se daban el tiempo de dejar el lipsync perfecto, además de que los textos venían maravillosos. Fue una delicia grabar. Me sentí muy feliz de ambas experiencias tan lejos de Chile.
Estaba cómoda y feliz haciendo lo que siento que hago bien.
Ezequiel me dijo q volviera al día siguiente por mi plata, así que nos fuimos con Seba a almorzar.
Caminamos por el barrio chino y terminamos en un local entero caro y no muy rico, pero cumplió su función.
A esa hora extrañaba inconmensurablemente al Esteban, y él a mí. Empezamos a putiar ambos, por no poder devolverme el mismo día y tener que esperar hasta el siguiente. Extrañaba su ser entero, su temple... Encajarme en su cuerpo. Dormir abrazados en la cama de una plaza....
Además, ya a esa hora Sebastián me estaba empezando a hartar. Estaba bastante chata de sus paranoias y de todas las críticas por segundo que podía hacer.
Luego nos juntamos con la Faraggi. (Que mujer más bcn!!!) La amé. Me hizo sentir en casa. Fue entretenido. Además, desmitificó un poco todo lo que me había dicho Sebastián sobre Argentina. Me hizo ver también el lado b de vivir allá. De echar de menos el hogar, etc...
Y eso me dió aún más ganas de irme emigrar.
Después nos fuimos con el Seba a su casa, y a esa hora ya no lo soportaba. Me revisaba mi celular, le mandaba wsps pesados a otras personas. Se metía en mis conversaciones con el Esteban... Todo mal.
Así que llegamos a su casa, jugamos un rato con los billetes que habíamos comprado en el barrio chino, y después de comerme el postre más rico de la existencia (el Danette de dulce de leche), me quedé dormida.
El Seba no quiso dormir conmigo en la cama de un millón de plazas que tenía, e hizo una cama en el suelo. No me dejó dormir a mí ahí. Pero ya a esa hora no tenía muchas fuerzas para alegar y me quedé dormida.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Viaje a Merlo, Lunes 17 de Abril.

Esa noche dormí muy mal. Sentía que me dolía todo por dentro, como cuando me venían las esofagitis.
Podría haber sido eso, pero la verdad creo que lo que más me irritaba por dentro, era saber que me tendría que alejar del Este.

Nos levantamos muy temprano, pero un poco después de que Claudín había partido para su trabajo en Liniers.

Estábamos a punto de tomar desayuno, muy relajados, cuando Mabel nos cuenta que escuchó en la radio que hicieron unos piquetes unas estaciones de tren más hacia capital, y que el servicio está cortado.

Intenté no alarmarse, porque aún teníamos tiempo, así que buscamos en internet sobre la noticia. Lamentablemente lo confirmamos. Así que empezamos a barajar más opciones. Desde tomar en Liniers el colectivo 8 y llegar a ezeiza, tomar otro Bondi parche que nos llevará a las estaciones que aún tenían recorrido a capital, ver si había algún otro lugar por donde pasase el tienda león y llegar hasta allí, tomar un remis desde alguna parte más cercana, hacía ezeiza, intentar bajar uber lo más rápido posible... Lo pensamos todo, y todas las ideas iban cayendo por distintas razones. Al fin decidimos salir de inmediato y pensaremos el camino para no perder tiempo.
El plan era tomar un colectivo hasta Liniers y ahí con lo q me quedaba de plata, gastarla en un remis para llegar a ezeiza.

Esperamos en la parada de los colectivos donde había una fila interminable que la misma cantidad de gente que intentaba hacer lo mismo q nosotros. Los colectivos no pasaban nunca, y cuando lo hacían, venían repletos por lo que la fila no avanzaba.

Me comencé a desesperar. Necesitaba llegar al aeropuerto porque iba a llegar. Un mochila y todo a dirigir. No podía pedir más días. Además debía viajar al día siguiente para Valdivia a buscar raudamente a la anto. Los pasajes ya estaban comprados. Y para más remate no tenía plata pa comprar otro pasaje de avión. Ya me había encalillado sólo para llegar hasta bs As.

A medida que se nos pasaba la hora sentía más y más angustia. Por el susto de perder el vuelo y por la tristeza de dejar a Esteban.
El tiempo y el espacio nuevamente no querían q nos separamos.

Al final, en la desesperación desviemos tomar un Bondi clandestino. Venía lleno, pero por suerte agarramos asientos.
Se demoró años en llegar a 3 míseras estaciones de tren. Yo sentía que iba a perder el avión mientras sonaban a todo volumen unos reggaetones que me violanban auditivamente. Era bastante horroroso. Pero por lo menos estaba con el Este al lado y podía abrazarlo un poco más de tiempo.
Al llegar a Liniers, corrimos a la primera estación de remis que vimos. Quedaba muy poco tiempo para la hora acordada dos horas antes del vuelo. Llegaría de por sí, un poco tarde, pero quizá no perdería el vuelo.
Me subí en el remis, y me despedí rápidamente del Esteban. Fue una despedida triste porque fue corta y apresurada. Pero creo que fue mejor no seguir dilantándolo como en Chile.

Vi el remis partir y diluirse la silueta del Este. Sin embargo seguíamos converssndo por el Whatsapp.
Para mi sorpresa nos demoramos 15 minutos en llegar al aeropuerto. Y allí también todo fue muy expedito.
Tenía mucha pena pero el nerviosismo había pasado.
.en el avión todo estuvo bien, aunque turbulento. Y cuando llegué a Santiago me informaron que se cancelaba la grabación de ese día. Así que decidí tomarme las cosas con calma e irme caminando a mi casa.

Mientras caminaba me hablaba el Esteban y me sentía nostálgica. También me hablaba mi amigo nuwi y Mariana. Y decidí juntarme en seguida con ella ya que después me iba a Valdivia. Así caminando llegué a Manuel Montt, e intentamos comer y tomar cerveza pero los dos pitchers nos ganaron. Sin embargo conversamos largo y tendido sobre su vida y sobre mi viaje.

Yo aún me sentís junto al valor del cuello del Este, pero ya no estaba ahí. En cambio había llegado a mi casa, destrozada por mi hermano que me esperaba deprimente a diferencia de cómo la dejé.

Viaje a Merlo, Domingo 16 de Abril.

Ese día nos levantamos nuevamente exhaustos. Debíamos ordenar nuestras cosas y partir para Merlo. La idea era llegar temprano ya que yo debía ordenar las cosas porque al día siguiente viajaba a Santiago.
Comimos fideos con la salsa sobrante del día anterior, en el patio trasero de la casa. Era maravilloso estar ahí al aire libre sentados almorzando. Me sentía feliz.

Luego limpiamos y comenzamos a ordenar. El espíritu de mi madre, nuevamente hizo posesión de mi ser, y decidió volver a limpiar. Esteban me miraba con cara de extrañeza, pero mis miradas dignas de Cecilia Castellano le dieron la respuesta.
Ordenamos las mochilas, y me despedí de  la Guagua Canera (que para ese entonces ya tenía puesto un abrigo rojo para el frío, que le sentaba de maravilla con su aspecto satánico). La dejamos nuevamente arriba del mueble hermoso de su abuela y la dejamos que cuidase la casa, bien abrigadita.
Fuimos a esperar el Colectivo y nuevamente nos encontramos con una gran fila de espera. Le compré al Esteban unas oreos para que comiera, y me advirtió que jamás las había probado.
Al subirnos al colectivo, nuevamente quedamos parados, y nuevamente nos sentamos atrás, en la escalera.
El viaje fue eterno, y un grupo grande de mujeres, venía primero peleando y luego hablando tan fuerte que ya era imposible no escucharlas. Ese era el objetivo, me imagino.
Llegamos agotados a Merlo, y cuando llegamos a la casa, nos dimos cuenta que estaba llena de gente. Tito estaba de cumpleaños y se había repletado de familiares. Mabel se reía porque sabía que estaba perdida y que tendría que conocerlos a todos, por más vergonzura que fuera.
Lo pasamos bien. Así fue como un día antes de volver, conocí a toda la familia de Esteban. Compartimos y nos reímos, y terminó el día llenita de amor. En medio de la celebración, Esteban me mostró las zapatillas que Tito tenía a la venta. Habían unas que casi casi me quedaron bien, pero me iban a incomodar en el cotidiano. Tito intentó hacer negocios conmigo: Yo le hablaba como fatmagul, y él me las regalaba. Pero como me quedaron chicas, no hubo trato.
Después Esteban me dijo q me las iba a regalar, y que aunque hubiese intentado pagarles, nadie me habría aceptado la plata.
Cuando todo terminó, ordené mi mochila... Ya estaba todo preparado para el día siguiente. Debíamos levantarnos muy temprano para que no perdiera el vuelo.
Al irnos a acostar, me sentía muy triste. Y por alguna extraña razón, anímicamente tampoco me sentía bien. No hicimos el amor porque no tenía ánimos. Sólo nos abrazamos y me dormí con todo el pesar del mundo

Viaje a Merlo, Sábado 15 de Abril.

Al día siguiente nos despertamos tarde. Queríamos despertar, pero el franeleo no nos llevó a otra cosa que a seguir haciendo el amor. Era un hábito magnífico el que estábamos adquiriendo.
Por alguna razón, aunque el lugar estuviera bastante derruído, me sentía en casa. Era como experimentar nuestra vida juntos, en nuestro hogar. Ese día fuimos a comprar para hacer almuerzo y Esteban comenzó a cocinar, porque yo no quería lavar esas cosas de dudosa suciedad Jajaja... Pero tuvo que ir a entregar unas platas que su abuela le había dado para unos familiares de Navarro, y prefirió pasar así, con una excusa rápida para volver pronto. Terminé yo haciendo el almuerzo, y para cuándo llegó, ya estaba listo.
Almorzamos y volvimos a hacer el amor hasta cansarnos. Íbamos a salir a pasear pero nos quedamos dormidos. Al despertar ya era tarde y había oscurecido. Esteban se levantó para correr y yo haría lo mismo para pasear sola. Sin embargoe demoré y cuando por fin iba a salir, Esteban ya había vuelto.
Después en medio de mis dudas extrañas de si salir o no, decidimos salir. Esperé a que se bañara y caminamos.
El Este nuevamente estaba taciturno, y aunque me pedía disculpas y me recalcaba que no sabía por qué estaba así, me deprimía verlo en ese estado.

Navarro era bonito. Pequeño y bonito. Era un pueblo muy bien cuidado. Daban ganas de pasear por sus calles.

Al volver a casa volvimos a hacer el amor y a quedarnos dormidos.

martes, 16 de mayo de 2017

Viaje a Merlo, Viernes 14 de Abril.

Esa mañana hicimos el amor hasta bien entrado el mediodía.
Se suponía que saldríamos temprano, pero era mucho más tentador quedarse en la cama franelando.
Al despertarnos Mabel nos alertó de que como era feriado estaría todo cerrado allá en Navarro. Que debíamos comprar o nos moriríamos de hambre.
Nos pasó toallas, útiles de aseo, sábanas, frazadas y todo lo necesario para no morir en el intento, como una buena mamá gallina. Además se dió el tiempo de explicarme que la casa estaba deshabitada y que no se limpiaba hace meses. Eso me sirvió bastante para ir mentalizada, y no pensar que llegaría a la casita en la pradera.

Ese día Claudín estaba en casa, porque era feriado. Por lo que tomamos mate en el Jardín tomando sol. Era un día hermoso y todos andaban de buen humor. Las tortugas disfrutaban del pasto y las gatas revoloteaban por ahí franeleando con la familia. Estábamos sentados frente a la ventana de la pieza de Esteban, que tenía la persiana baja, lo que le dió a Claudín la oportunidad de molestarnos, diciendo que esa era la persiana del amor.

Almorzamos todos juntos y Lugo nos preparamos para partir. Pensamos ilusamente que nos iríamos solos, pero fue en vano porque Claudín estaba listo con el auto para llevarnos.

Al llegar a la plaza de Merlo, esperamos el Colectivo (ya que aunque fueran varias horas de trayecto, no se tomaba Bondi sino colectivo), en una fila que comenzó a crecer interminablemente. Muy ilusa, pensé que nos iríamos todos los pasajeros sentados, pero me equivoqué. El Colectivo iba igual que un Transantiago, pero no importaba porque íbamos sentados en la escalera.
A medida que el colectivo salía de Merlo y se adentraba a otras localidades, se fue vaciando el colectivo, y vimos la gente que iba sentada. Detrás de nosotros una familia obesas, frente a la puerta donde estábamos, un joven haciéndose el dormido y delante una joven ocupando el celular y comiendo. Delante de nosotros, una mamá con su hija grande sentadas en dos puestos, y así suma y sigue. Sin embargo, nadie parecía notar que una abuelita venía parada. Era mínimo hora y media de viaje y me pareció repulsivo que nadie le diera el asiento. La gente se hacía la estúpida y desentendida mientras la señora seguía parada. Me dieron ganas de preguntar para que alguien le diera el asiento, pero pensé que podía sentirse mal.
Le pregunté al Este y llegó a la misma conclusión. Decidí pararme de la escalera, aunque sabía que la señora no se sentaría allí... Imaginaba que se iba a fracturar el coxis en 7 partes si lo hacía. Aún así, decidí no estar sentada. Si ella iba a estar parada todo el viaje, yo también.
Esteban también se paró y nos fuimos así todo el viaje. Yo enojada refunfuñando por la idiotez de la gente, sobre todo la de los dos jóvenes en frente de nosotros, mientras Esteban intentaba aplacar mi ira.
Al fin, la abuelita se bajó a la mitad de Camino en Las Heras, y el colectivo se vació al igual que mi ira.
Cuando llegamos a Navarro ya estaba nuevamente contenta. Miraba todo nuevamente como perro nuevo.
Era un pueblo bonito, lleno de verde.
Nos bajamos frente a una cafetería muy bonita. Sorprendentemente bonita, a la que me dieron ganas de entrar a tomar un helado, sólo para molestar. Al mismo tiempo tenía ganas de tomarme una cerveza en la cantina. Quería hacerlo todo, daba lo mismo qué. Y Esteban me seguía el juego. Sin embargo, decidimos llegar a la casa, ordenar nuestras cosas, y luego salir.
Caminamos hasta pasada la vía del tren y llegamos a una casa pequeñita pintada de celeste. Tras ella tenía un patio enorme con un naranjo y un palo borracho, entre otros.
Estaba feliz! Ya quería dejar mis cosas y salir a recorrer. Pero cuando abrimos la puerta de la casa, entendí porqué Mabel me había advertido. La casa parecía abandonada hace años. Enormes telas de araña recorrían cada vértice de la casa. El suelo parecía no tener polvo sino escombros, y las paredes parecían tapizadas por centenares de crisálidas ya abiertas.
Esteban me había dicho que amaría los muebles de la casa, únicos objetos que habían permanecido, ya que su abuelo lo había regalado todo, en uno de sus planes frustrados de vender la casa.  Sin embargo, aunque se esbozaba, todos los muebles estaban velados por la suciedad y el abandono.
Sobre un estante grande había una muñeca desnuda y sin pelo, con una hoja de cuchillo sin mango en la mano. Era bastante aterrador, aunque a mí me pareció un buen detalle para adornar el ambiente.
Esteban me contó que era la guagua canera que cuidaba la casa.
Nos reímos y pasamos a la pieza donde dormiríamos.
Ese lugar sí me dió un poco de acoso, ya que los colchones estaban repletos de crisálidas, con olor a pólvora y moho. Eso no me molestaba, pero pensar en lo que no podía ver, entre ácaros y demáses seres, me dió escalofríos.
El Este puso las mochilas encima de la cama y ya pensaba poner las sábanas sobre ese colchón que más parecía un bote en medio de una ciénaga.
Lo miré atónita y le pregunté si pensaba dormir arriba de eso. Y me dijo que sí.
Entonces algo bastante inusual se apoderó de mí. Las ansias de recorrer Navarro desaparecieron en un santiamén, y fueron reemplazadas por deseos irrefrenables de limpiar. Fui poseída por el fantasma de mi madre, y decidí poner las cosas en orden. Así que agarré una pala y una escoba y empecé a sacar telarañas y polvo y demáses. Al Este no le quedó más que seguirme y limpiar conmigo.
Sacamos los colchones al sol y los muebles que podían transportarse. Barrimos los kilos de polvo h tierra, sacamos las telarañas y las crisálidas, abrimos puertas y ventanas, lavamos platos, limpiamos muebles y dejamos la casa lo más impecable que podíamos. Después de eso, recién dejé que el Este hiciera la cama, pero despegándola de las paredes por sí las moscas aún quedaban arañas y crisálidas.
Para ese entonces ya se había hecho de noche y ya no tenía sentido pasear por Navarro. En cambio, fuimos a comprar cosas para alimentarnos y cervezas para celebrar.

A medida que pasaban los días la melancolía se había apoderado de mí, y ese día, antes de llegar a Navarro, había estado triste por mi partida. Después de limpiar esa tristeza volví a sentirla.
Esteban mientras me contaba anécdotas sobre todos los momentos que había pasado en ese lugar con sus amigos. A mí me parecía magnífico, pero mi cabeza pensaba en que pronto tendría que dejarlo. Cuando compramos las cervezas intenté que se me pasara, pero extrañamente ahora era el Este el que estaba lacónico y distante. Le pregunté si era porque extrañaba a sus amigos. Pero me dijo que no. Sólo era un estado, según me dijo.
Eso sin embargo me puso triste. Me ponía triste verlo triste.
Aún así nos sentamos en la vereda s tomar cervezas. Hablamos muchas cosas. Yo admiraba el cielo estrellado y él me decía que no sabía apreciarlo tanto como yo. Que no era fan de mirar el cielo.yo le conté que para mí era lo que me desconectaba de la mezquindad. Lo que me hacía recordar lo mínimos que éramos ante la inmensidad del infinito.
Pero, lo que le dije no lo penetró. La mente del Este es demasiado concreta para abstraerse en esas materias. Cuando intento hablarle de cosas que dejan de ser palpables, su concentración de diluye. Está bien... Es como cuando me habla de cosas exactas, que pocas veces me interesan.
Luego hablamos de otras cosas, de las cuales prefiero no comentar ni con un escrito, porque son secretos. Jejeje... De todas maneras me dejaron pensando y me día cuenta de lo distintas que habían sido la vida de ambos. Si alguien pensara, parecían rumbos que jamás podrían intersectarse. Pero ahí estábamos... Juntos. Amándonos con el alma.
Luego de tomar cervezas y comer un poco, nos fuimos a la cama.
Hicimos el amor como nunca y como siempre, hasta ya no poder más. Fue magnífico. Así exhaustos dormimos hasta el día siguiente.

martes, 2 de mayo de 2017

Viaje a Merlo, Jueves 13 de Abril.

No podría decir que ese día nos levantamos, al despertar. No sé a qué hora despertamos, de hecho pero sí sé que estuvimos toda la mañana y el mediodía hasta muy muy tarde haciendo el amor. No parábamos. Jajajajaja no teníamos nada más qué hace y había que aprovechar. De vez en cuándo la mamá nos tocaba la ventana para decirnos qué hora era h que llegaríamos tarde a Navarro. Pero no nos importaba.
Hicimos almuerzo, creo que unas papas al horno cortadas como papas fritas, con cebolla caramelizada. .creo que fue ese día, que mientras cortaba la cebolla su mamá me dijo la primera cosa empática jeje. Algo como que le sorprendía que cortará la cebolla tan finita. Le dije que me gustaba ese corte. Que todo lo cortaba chiquitito y que el Esteban sufría porque tuvo que cortar todo así en Chile. Ella se puso de buen humor y dijo que también le gustaba todo cortado pequeñito, pero que por tiempo y porque a nadie le importaba, los cortaba grandes.
Luego ella salió. Comimos en el jardín, y cuando su mamá volvió nos dijo que ordenáramos la cocina porque iban a allegar sus amigas, que ya eran como parientas.
Ordenamos rápido y mi plan era retirarme antes de toparme con alguna señora. Pero no lo logré. Llegó la tía de Esteban. La saludé muy respetuosamente y volé a la pieza de Esteban. decidimos recluirnos ahí. Hicimos el amor la tarde entera, y fue maravilloso, aunque a mí me daba un poco de miedo que nos escuchara su Mabel, ya que su pieza es contigua a la cocina y su ventanal, aunque cerrado con persianas, da al jardín.
Según Esteban, que se escucha lo que ellos hablan pero no nosotros. No le creí, pero aún así el franeleo vence y amé llevarnos el día entero mezclándonos como un sólo ser.
De vez en cuando escuchábamos a la mamá hablar. Y le preguntaban sobre si la Chilena iba a salir, y ella les decía a sus amigas, que quizá no tendrían la suerte de verme porque yo era muy tímida y me escondía.
Nos reímos con Esteban y decidimos salir a saludar, ya que las indirectas desde la cocina se hacían mayores.
Ya sólo quedaba una amiga de Mabel, Niní o Nené... Ya no recuerdo.
Amiga de la infancia de Mabel. Una señora rubia como ella que me contaba las historias del inquilino borracho que era su vecino. Nos reímos, llegó Tito y entre ambos hermanos se dedicaron a molestarla. Todos reían.
Después llegó Claudín y pasamos una lindo momento todos. C:

Esa tarde les prometí hacer curri vegano. Tito dijo que llevaría a Flor, su novia. Pero Flor no quiso comer curri, así que tito se fue con ella. Si bien, los demás sacaban conclusiones de porqué no quería ir Flor, a mí no me molestó porque era toda una hazaña seguir conociendo gente ajajjaja. Además que me daba un poquito de medio Flor, por todo lo que habían contado jajajaja.
En fin, fui a buscar la lata de leche de coco que habíamos comprado con el Seba y nos pusimos a cocinar con el Esteban. Por primera vez andaba medio torpe y no fue de tanta ayuda. De hecho, se amurró un poco y la mamá se puso a molestarlo porque se le estaba quemando la cebolla. Nos reímos y seguí cocinando.
Al final ya teníamos lista la comida. Servimos lo más prolijamente posible y nos sentamos a la mesa.

Para mi sorpresa, a Mabel le encantó y lo expresó y de hecho se lo comió todo muy rápido. Eso me puso contenta. Entonces Esteban tb dijo que a Claudín también le había encantado porque se lo había comido todo y la verdad es que detesta las cosas con caldo. Jajajajja.
Así que me sentí feliz de que les gustará mi comida.

Después de eso ordenamos nuestras cosas para ir a Navarro y luego nos fuimos a la cama

Viaje a Merlo Miércoles 12

Al día siguiente me desperté y Sebastián se había ido al trabajo. Me dijo que volvía tipo 10am y que podíamos tomar desayuno juntos antes de ir a Main Post.
Lo esperé mientras ordenaba la pieza, y me puse a mirar el magnífico edificio ecléctico con abundancia gótica que se veía al frente.
Conversé con el Este, esperando poder irme luego a verlo porque nos extrañábamos mucho.
Cuando llegó Seba, fuimos a tomar desayuno al Starbucks... Bueno... Era necesario si estaba con el Seba, que es el más adicto a esas cosas que existe. Sebastián se reía porque jamás pudieron ponerme mi nombre como corresponde. Por alguna razón, llamarse Javiera allá, es como llamarse Teodosia... Algo bastante raro. Creo que sólo existe el Javier... Lo otro para ellos es Chino mandarín.
En fin, tomamos desayuno y nos despedimos mientras caminábamos al subte. Seba lo tomó y yo seguí por 9 de julio hacía Main post. Me encontré con una marcha grande de trabajadores estatales, y le pregunté al Este, de qué se trataba, pero no supo responderme. Cuando por fin llegué a la calle a la que iba, me di cuenta que ya no recordaba cuál era el edificio. Tampoco me sabía la numeración ni el departamente y tampoco el piso.  Sebastián no me contestaba los whatsapps, así que decidí entrar uno por uno a los edificios, para ver si se parecía el hall de entrada, al de mis recuerdos. Encontré dos iguales, y justo Sebastián me envió la dirección y el piso, pero no el departamento. Pude llegar hasta allí, y toqué tres puertas pero nada. Por suerte me puse a escuchar el ruido de cada depto cuando no funcionaba el ascensor que ensordecía todo. Hasta que escuché sonidos extraños y llegué por fin.
Grabé cuarenta minutos y terminé la película sin problemas aunque con una voz muy cansada. (El día anterior cuando nos juntamos con Faraggi, ya no me quedaba voz. Eso me estresa.)

Me despedí y mientras me felicitaban, y salí corriendo para llegar a caja de ruidos. Por suerte recordaba casi todo el trayecto que habíamos hecho con Sebastián. Y aproveché de mirar por fuera el inmenso teatro Colón. Tenía ganas de entrar pero no me quedaba tiempo. Bajé y me compré de almuerzo dos empanaditas, tan deliciosas que me hicieron feliz.
Al llegar a mi estación, de la cual ya no recuerdo el nombre, me bajé y recordé que el día anterior no supimos por dónde caminar. Intenté acertar a la salida, y de hecho lo hice, pero me retracté y estuve algún tiempo pérdida hasta que le pregunté a un viejito que me contestó muy amable y que me dijo que era una linda chilena. Jajajajaja me reí, porque lo dijo respetuosamente así que no se ganó mi odio. Jajajaja. Cuando llegué por fin a caja de ruidos, Ezequiel me hizo pasar al mismo estudio donde grabé. Y ahí me pasó cien dólares en pesos argentinos. Estuve a punto de aceptarlos por lo estúpida que soy para las finanzas. Pero recordando las palabras de la Coty Faraggi, decidí no dejar que me cagaron y le pedí los ciento cincuenta que eran. Dijo que no se acordaba, y fue a revisar. Llegó con la cantidad de billetes acordadas, pero en pesos argentinos. Eso me molestó mucho, pero sabía que no podía retrasarme en eso. Los tomé, y me fui.
Y comenzó el viaje de vuelta.
En el subte venía un rapero chileno cantando. Eso me puso feliz y me sentí en casa. Luego tomé el tren que iba lleno y me fui como en una lata de sardinas hasta Merlo.  El Este me estaba esperando a la salida.
Volvimos a ser felices juntos y me sentí en paz. El día anterior, me había contado que lo iba a tener que acompañar nuevamente al Bachillerato, y eso no me hizo nada de gracia. Le dije que mejor no, para no estorbar, pero me dijo que realmente quería que fuera con él.
Estuvimos vegetando en su pieza hasta la hora de irnos. Le dije que no tenía muchas ganas, y me dijo que me podía quedar en su casa, total estaría su mamá.
Mi idea era poder salir a recorrer Merlo en ese rato, pero con todos los secuestros, violaciones y femicidios que estaban tan en la palestra, sabía que no sería una buena idea.
Al final decidí acompañarlo, pero de muy mala gana. No podía ni hablar. Estaba toda cortada y él lo notaba y me preguntaba que qué me pasaba cada dos segundos. Intenté estar mejor, pero no lo logré. Tampoco quería decirle y tenerlo preocupado porque no me gustaba estar ahí, mientras él hacía clases. Así que intenté ayudar en lo que pudiese, para no pensar en eso.
Cuando llegamos estaban todos los niveles haciendo  un mismo trabajo grupal. El Esteban me pedía que entrara con ellos, pero era como chancho en misa. Así que en eso vi a una de sus compañeras profes llevando niñitas a la guardería que habían acondicionado en un lugar atrás. Le pregunté si necesitaba ayuda y sin esperar respuesta la acompañé.
Estuve allí toda la tarde intentando ayudar a cuidar a los chiquitos. No tenía mucha voz y creo que les austaban mis bitonos, pero intenté hacer lo mejor posible.
El Este llegaba a menudo a acompañarnos porque nunca terminaban la lección grupal.
Así que cuidamos niños toda la tarde y me sentí en paz por ser útil.
Luego, en la noche, comimos unos fritos que hizo Mabel que le quedaron exquisitos, y luego en la noche le conté al Este porqué estaba tan rara en la tarde.
Se puso un poco triste pero entendió.
Le pedí que al día siguiente nos fuéramos para Navarro, pero queríamos levantarnos tarde así que lo dejamos para el Viernes.

sábado, 22 de abril de 2017

Viaje a Merlo, Lunes 10 de Abril


Ese día lo pasamos en la casa. Estuvimos en la cama hasta como las 11 de la mañana, acurrucándonos por fín... abrazándonos y haciendo el amor hasta cansarnos.
Luego nos levantamos. Yo aún me sentía un poco vergonzosa, pero no tanto. El Esteban me decía que no me preocupara por su mamá, que ella está acostumbrada a hacer sus cosas independientemente de lo que él haga. Si comíamos a otra hora o no estábamos con ella, daba lo mismo.
Ese día hicimos papas al horno, que le ayudé al Esteban, y comimos unas milanesas de verduras, deliciosas.
Después volvimos a tirarnos en la cama y estuvimos ahí, hasta las 6pm dónde nos apresuramos a ir al Bachillerato.

Yo tenía bastante miedo, como siempre... Siempre me cago de susto con lo nuevo... Jajajajaja
Llegamos y ya estaba oscuro y estaban todos trabajando en arreglar una biblioteca. Lamentablemente no había mucho que hacer y me sentí muy muy inútil. Nos fuimos a la cocina y el Esteban y su compañero se pusieron a amasar para hacer pan frito.  En eso llegaron dos alumnas muy pintarrajeada y con unos zapatos de terraplén que eran más altos que el costanera center, y empezaron a preguntarle al Esteban que quién era yo. Si acaso era su novia (polola allá significa vagina jejejeje). Le preguntaban como si yo no existiera, y el Esteban les decía que si yo estaba presente, me preguntaran a mí. -Amo esos pequeños detalles de los que él se da cuenta y que hacen de nuestra relación, algo tan magnífico.-
Las niñas me preguntaron y yo les dije que éramos primos, sólo para molestarlas. Que venía a visitarlo de muy lejos.
Intentaron adivinar de qué país era, pero no lo lograron. Pensaron que era Brasileña.... -Na que ver!!!- jajajajaja.

En fin... Estaba tan callada e insegura de todo, que me puse a amasar ayudando al Este con los panes fritos.

Entre tanto, fuimos a comprar al ladito un aceite, y cuando la almacenera vio llegar al Este se le iluminaron los ojitos, y lo atendió con toda la amorosidad que no había demostrado antes de verlo. Hasta le piropió la billetera y dejó entrever que le encantaría tener una. Eso me causó mucha gracia, sobretodo porque el otro pavo no se había dado cuenta. Jajajaja

En fin, después el Esteban fue a ayudar a otro compañero en una instalación eléctrica, y nos quedamos solos, con daniela y el otro compañero del Esteban.
Hablaron un buen rato, y luego a oscuras (porque nos cortaron la luz para hacer la conexión eléctrica) les hablé sobre Chile, los duopolios, las vendidas de ese Allende idolatrado y el poder que tuvieron los trabajadores y que luego se les extirpó con el plan millas, y luego con la sanguinaridad del golpe de estado.

Allí ya se me había pasado un poco la estupidez y después de conversar largo rato, se fueron porque era tarde, así que me fui con el Esteban y el otro ser a esperar que terminaran la instalación.
Después de largo rato nos fuimos.
Hacía frío, y aún cuando todos se portaron bien conmigo, me quedé con una sensación de inutilidad que no me gustó.
Me carga andar como perrito detrás de alguien, sabiendo que no aporto en nada.
Pero no se lo dije al Esteban, porque él quería que lo acompañará, y estaba contento. Y porque total... No tendría que volver...

Creo que esa noche llegamos y había comida rica. Creo que ahí conocimos a la Flopi, la prima favorita del Este. Era una dulzura de niña, muy risueña y simpática. También estaba su hermano, y con su humor me sentí mucho más en confianza.
Ya empecé a soltarme más y a sentirme más en casa.

Cuando fuimos a acostarnos, el Este me ayudó a planificar mi ida a Capital. Ya le había dicho que era mejor que no fuera, porque el Seba estaba reclamando un día conmigo.

El Este me mostró el mismo mapa que había ocupado el día sábado. Llegamos a la conclusión de que era mejor irme caminando desde Once, hasta el obelisco.
Y me pasó el libro-mapa de capital para que me lo llevase.
A mí no me gusta mucho andar con mapas, prefiero dibujarme uno yo y perderme, pero lo tomé para mirar mejor. Al abrirlo, me di cuenta que estaba dedicado por su primera novia. Con mucho mucho amor.  Y se lo devolví.

Él no entendió porqué lo hacía, y yo le dije que consideraba una falta de respeto para con ese amor y ese recuerdo pasado, el que yo utilizara ese mapa.
Él me dijo q no, que había eliminado todo lo de esa persona que ya no significaba nada porque no terminaron en buenos términos, y me dijo que sólo había guardado el mapa porque le era útil.
Aún así no lo acepté. Debe haber pensado q me había puesto celosa, aunque no podría estar más equivocado, porque me gusta el hecho de atesorar los recuerdos.

Aún así después conversamos y me di cuenta ya que he eliminado casi todas las cosas de mis antiguos seres, menos las del Vago que siguen presentes y las llevo con el cariño de sentirme infantil. Me provocan ternura... Mucha. Y ningún otro sentimiento además de ese.

En fin. Nos quedamos conversando y amándonos esa noche, esperando no ser parte de nuestro pasado, sino ser siempre presente.
Quién sabe... Por primera vez miro el futuro sin un sentimiento de que mi presente serán sólo escombros...
Esa casa que construiremos mañana quizá no se derrumbe... C: siento que así será... Un fortificación de cimientos indestructibles...

Viaje a Merlo Domingo 9 de Abril

A las 6 am sonó nuestra alarma. Ese día el Este corría un trail de 21kms por un lugar llamado Junin, exactamente en la Laguna de Gómez.
Como estoy acostumbrada a levantarme temprano, no fue tanto problema. Aún así la modorra no me soltaba, y menos si podía haberme quedado abrazada al Este hasta bien entrada la mañana.
Pero bueno... Esteban ya estaba en pie ordenando sus cosas, y echándose algo liviano al estómago.
Intenté demorarme lo más posible en levantarme para tener que pasar el menor tiempo posible con su familia -porque aún tenía bastante vergüenza-. Así que a penas me vestí, me ordenamos ropa de cambio, porque según el Este, íbamos a quedar todos enlodados, y nos subimos al auto.
Ahí comí algo y nos fuimos las 3 horas de viaje pestañeando y durmiendo a ratos.
Adelante la mamá y el papá del Esteban conversaban y se mantenían despiertos, hablando del porqué se les había olvidado llevar música para el viaje.
Al llegar Esteban cambió el switch de inmediato y se puso en modo carrera. Lo acompañé a buscar su kit, mientras miraba el paisaje.
Hacía frío y había mucha humedad. Nos encontrábamos​ frente a un prado verde lleno de casitas bajas que  daban de frente a una Laguna extensa a la cuál casi no se le veía el fin. Me recordó mucho el lago riñihue, por lo que me sentí en casa casa... En ese Chile sureño que siempre anhelo y me recuerda a mi madre.
Pensé que no sería tan terrible esperar la hora y media que correría, si me iba a caminar para conocer el lugar.
Acompañé al Este a buscar su kit, y luego al baño, porque al igual que siempre antes de las carreras, le dan ganas de cagar... jajajajaj
Fue entonces que se puso a llover. Lo acompañé a cambiarse de ropa dentro del auto, y me puse mis calzas largas, antes de que Mabel -su mamá- me pasara las que me había traído, pensando que iba muy desabrigada. Lo que sí le acepté de buena gana, fue una parca térmica, que me quitó de inmediato el frío y me protegió de la lluvia.
Luego el Esteban se fue a precalentar y me quedé con sus papás. fue entonces que me di cuenta que no podría escaparme a ningún lado porque estaban muy pendientes de mí, y sería de mala educación.
Fuimos a esperar la largada, a unos cincuenta metros de ésta. Estábamos Claudín -el papá de Esteban-, Mabel, Silbina -Esposa de uno de los corredores miembros del grupo donde el Este participa-, y otro ser del cuál ya olvidé el nombre, pero que no corrió porque al parecer estaba lesionado.
Esperábamos impacientes la largada, intentando divisar al Esteban entre la línea de los primeros corredores. Y sí! Allí estaba! No reímos porque sabíamos que no estaría enojado. Ya que suele enojarse de que la gente lenta se ponga adelante porque estorban.
Vi las caras de emoción de Mabel y Claudín. Vi cómo buscaban los mejores lugares para sacar fotos del inicio de la carrera. Los vi darle ánimos al Este cuando pasó rauda por al lado de nosotros hasta desaparecer, presidiendo la interminable fila de corredores. En ese momento entendí cuánto lo amaban, y ya no me pareció cómico pensar que llorasen cuando Esteban ganaba las carreras.

Mientras los corredores pasaban, vi cómo Claudín daba ánimos a un viejito que corría. El señor pasó sin mirarlo, pero levantando la mano en ademán de agradecimiento. Entonces Claudín me contó que a él lo llevaríamos de vuelta con nosotros en el auto. Que lo conocían de vista porque competía en todas las carreras, aunque se vanagloriaba demasiado de sus logros, siendo que salía primero en su categoría etaria porque lógicamente era el único.

Después que desaparecieron, el tiempo se extendió infinitamente, y tuve que hacerme cargo del hecho de que estaría sola con los papás de Esteban, sin saber qué decir, hasta que terminara la carrera. Como el Este corría la distancia más larga, se demoraría en llegar. Iba a ser la hora y media más larga de todo el viaje.
por suerte estaba Silbina, que era una mujer muy simpática, amena y coloquial, que lograba contrastar con la parquedad de Mabel. Las escuché hablar desde mi modo autista, sobre gente de las carreras y del grupo, y no entendí absolutamente nada Intenté quedarme ahí, sonriendo y asintiendo, pero el tema comenzó a ponerse un poco privado, por lo que decidí alejarme un rato.
Me fui donde Claudín que estaba unos metros más lejos, y me puse a conversar con él. Me contó sobre Esteban y sus logros en las carreras. Cada vez que lo oía hablar, podía vislumbrar el orgullo que sentía por su hijo, y me daba cuenta que que me caían muy bien porque compartíamos el amor por ese ser que chapoteaba corriendo entre esas ciénagas vibrando de felicidad.

Luego comenzaron a llegar los primeros corredores de  las distancias más cortas. saltaba agua por montones, cada vez que pisaban el pantano en que se había convertido el suelo, por la lluvia.  
Todo se hizo más llevadero a medida que fueron llegando los competidores. Esperamos un rato más, y vimos llegar al primer corredor de los 21 km. Luego un segundo y entonces escuchamos a otro ser que nos gritaba: "Ahí viene el Esteban"! Y efectivamente venía seguido de otro 3 corredores, mientras le gritaba otra persona que se detuviera. Esteban pasó al lado nuestro corriendo y gritando que ni en pedo iba a parar.  más atrás seguían gritando y discutiendo. El Este pasó la meta furioso, peliando con el organizador y con un ser rubio sin polera. 
Ahí nos enteramos que habían intentado pararlo porque los primeros habían corrido más porque se equivocaron de camino por culpa de la mala señalización y confusiones entre los organizadores. y querían que algunos se detuvieran para recompensar el tiempo perdido. El rubio se detuvo, pero Esteban siguió corriendo. Estaban enfurecidos por la forma de abordar el problema por parte de los organizadores. Y se pusieron a discutir un rato, intentando llegar a acuerdo. 
Esteban estaba tan enojado que tiró la medalla al barro, y vi cómo Claudín la recogía detrás de él. (Encontré que fue un gesto tan hermoso de su parte). Mientras peleaban, Mabel se metió y discutió aún más ferozmente que los demás. Ahí me pude dar cuenta en seguida de las personalidades de ambos padres. Fue bastante ilustrativo jajajajajaj. Sin embargo, eso lo pienso ahora, porque en ese segundo me pareció todo horroroso. No podía entender que estuvieran discutiendo así. Además sólo estorbaba yo ahí, así que me fui a mirar la laguna. Poco después llegó el Esteban y me explicó todo lo sucedido. Aún jadeaba por el cansancio de la carrera, pero ya no estaba molesto. conversamos y me contó todo, y le dije que fuéramos a cambiarnos de ropa porque estaba todo embarrado y mojado. 
Ahí se calmó y todo volvió a la normalidad, aún cuando siguieron discutiendo de forma intermitente, hasta que terminó la premiación. 
Esteban no quiso aceptar el puesto el tercer puesto, porque le correspondía a otro. Aún así fue todo bastante trucho con respecto a eso. 
Luego de eso nos fuimos en auto con Ricardo a Junin, y pasamos a almorzar con todos los amigos corredores de Esteban, a un lugar por ahí. Todos se burlaban de él, porque siempre le sucede algo en las carreras. Hablaron laaaaaaargamente sobre correr, y yo preferí dedicarme a tomar cerveza jajajajaj. Comimos ñoquis con pesto, y no me dejaron pagar mi parte. Y como aún me sentía bastante vergonzosa, no insistí. 
De tanto en tanto, Tano -Un viejo bigotudo, alto y chistoso - se burlaba de mis bostezos, o de mis risas. Mientras tanto, Ricardo hablaba hasta por los codos. 
Después del almuerzo, nos despedimos y cada uno se fue en su propio auto. Fueron 3 horas de viaje, en las cuales el Esteban durmió dos y media, apoyado en mi hombro. Yo a ratos también dormía. Ricardo en cambio, hablaba y hablaba y hablaba, hasta que por fín se durmió. Pero sólo un momento, para después seguir hablando. Lo dejamos en el terminal de colectivos en Merlo, y después llegamos a casa, donde conocí a Tito, el hermano de Esteban. Siendo muy distinto físicamente al Este, tenían una sagacidad mental idéntica, y el mismo humor sarcástico. Aunque debo decir que el de Tito es aún mayor. Me bardeó a penas llegué, por usar polainas. 
Después de tomar once, nos bañamos y nos acostamos.

martes, 18 de abril de 2017

Viaje a Merlo Sábado 8 de Abril

Porfín había llegado el día!!!!
Me levanté muy temprano, afiné los últimos detalles y tomando mi mochila, partí al aeropuerto.
Llegué con bastante tiempo de antelación por lo que hice todo con mucha calma.
Con ayuda de Sebastián y Carola, expertos en viajes de avión, no tuve problemas en llegar a embarque y esperar mi avión.
Me iba en un enorme avión Air Canada. Me atendieron de maravillas, si no fuera porque todo lo hablaban en inglés y francés, y tenía que hacer esfuerzos sobrehumanos por entender lo que decían.
Hubo muchas turbulencias, pero tranquilicé mi viaje jugando sudoku en las super pantallas tecnológicas de los asientos. Además, tenía tantas ansias de ver al Esteban, que nada podía impedirme llegar a abrazarlo.

A medida que me acercaba a Ezeiza, me entraba un miedo terrible de ver al Esteban. Mi cabeza se sobrecalienta pensando estupideces. Una de ellas, y la más grave, era la de saber que cada día se me esfumaba más su imagen y los recuerdos de lo que pasamos juntos (De hecho, esa es la idea de escribir este blog-diario de vida- vademecum. ruta de viaje hacia el pasado).
Tenía terror de pensar en que ya estaba enamorada del sentimiento de amor, y de una imagen en una pantalla de celular, más que del ser que me estaba esperando al otro lado de la cordillera.
a medida que se acercaba el momento del aterrizaje, más me preocupaba.

Al llegar, el Este me contó que ya me estaba esperando desde las 3pm, en la surcursal del Tienda León de Retiro (El bus de Ezeiza a Capital), por lo que cuando llegara, me estaría ahí para recibirme.
Hice todo el papeleo y me apuré para llegar lo antes posible a Capital y que no me esperara mucho rato. Me demoré nada en tomar el Tienda León, y a las 3.30 y estaba en Capital.

Pisé Buenos Aires con jucho susto, pero también muy ansiosa de verlo, pero no estaba ahí. Lo busqué en todas partes, pero no lo encontré. Y como no tenía internet para hablarle, me empecé a desesperar.
Me senté y ví como la gente que se había bajado conmigo y esperaba a mi lado, se iba. En vano intentaba colgarme del wifi de tienda león, que por alguna razón no me funcionaba. Le mandé mensajes al Esteban y otros de urgencia a Sebastián, por si el Este no llegaba.
A las 4 de la tarde apareció el Este. Lo ví llegar más flaco que de costumbre, y de hecho fue lo primero que le dije. Luego me di cuenta que quizá mi recuerdo de él era erróneo y que las fotos de sus selfies cachetón, eran claramente mi único nuevo referente desde que perdí mi celular antiguo con todas las fotos y todas las conversaciones desde el día 1, en el Octubre callejero. Además de eso, tenía rabia de que hubiese llegado tan tarde y haberlo tenido que esperar con todo ese huracán de emociones y pensamientos raros.
Me abrazó, pero no podía hacer lo mismo. Me sentía ajena al contexto y a él mismo.
Se rió un poco y me preguntó si estaba igual que cuando nos recibimos cuando llegó de Argentina en Diciembre -Y sí! claro! me estaba pasando absolutamente lo mismo! Peor con la diferencia de que además estaba enojada-.
Le hice un leve bullyng por su ausencia y por tenerme esperando todo ese rato, y me contó que como pensaba que me demoraría, se había ido al parque de Retiro, y aprovechó de mirar la arquitectura que le recordaba mucho a mí. Intenté ser un poco más cordial, y salimos del Tienda León.
Me llevó al Parque cerca de Retiro y nuevamente se me apretó el corazón con el paisaje. Con la megalomanía Argentina, esos prados verdes en medio de la urbe de edificios dantescos y neoclásicos.
El Este me señalaba los edificios que encontraba hermosos y que pensaba que podían gustarme, y yo en mi estupidez le indicaba detalles de las estructuras adyacentes que me parecían aún más hermosas. -Si hubiese sido yo, me habría dafraudado, pero el Este es una persona maravillosa mucho menos quisquillosa que yo con esos asuntos.-
Mientras tanto, intentaba hablarle de todo lo que me provocaba el paisaje, los edificios, los árboles inmensos que me mostraba, como el Palo borracho con sus flores. Me comía la ciudad con los ojos, estaba en éxtasis, y eso me hacía olvidar el miedo que sentía, aunque aún así me costaba abrazarlo.
Después de una hora, comencé a ceder a su temple. Comencé a enfocar del plano general al detalle de sus ojos, y su pelo, y sus orejas con piercings y los aros mapuche que le regalé... a su barba anaranjada mucho más abundante que la última vez que lo ví... a sus manos... a su forma de mirarme... Volví a perderme en él y a reencontrarlo casi como una necesidad elemental. Volví a imantarme y ya no pude separarme más.
La sonrisa y los besos y las caricias y los abrazos volvieron, y caminamos juntos de la mano si saber hacia dónde, aún cuando él había hecho un itinerario de lugares para visitar.
Pero yo sólo quería caminar a su lado perdiéndonos y encontrándonos en aquella extraña ciudad, y en nosotros mismos tan instintivamente conocidos.

Caminamos sorprendidos de todo, mofándonos del rococcó y los barroquismos chetos, admirando hermosas arquitecturas que se convertían en obras de arte. Vimos un cuadro horrible en 3D de una niña diabólica, y al levantar la mirada a un edificio nos encontramos con una mujer en toalla, con una máscara cutánea tipo spa, que daba el mismo susto. Nos reímos, hasta que las gotas de lluvia comenzaron a caer y nuestras ropas empezaron a empaparse. Corrimos en dirección al subte, y deslizándonos por las distintas líneas, llegamos a nuestro tren en Once.
Llovía desbordádamente y las puertas del tren se convirtieron en reales cataratas que había que sobrepasar para entrar al vagón. Nos mojamos aún más, y nos reímos de la poca ocurrencia de os administrativos Argentino que compran trenes chinos, no adecuados a las necesidades aguaceras de Buenos Aires.

Recorrimos una hora de viaje entre besos y abrazos, recordando la primera vez que tomamos ese mismo tren con destino a Merlo. Jugueteando a ser novios por un día, y riendo de ver la impresión en la cara de la Alioshka y el Fecu.

Al llegar a Merlo, paró de llover por lo que decidimos caminar, sin embargo nuestros deseos fueron truncados por el auto del papá de Esteban, que nos esperaba a la salida. El Este puteando, intentaba decirle a su papá que no era necesario, pero no lo logró, y nos fuimos con él a su casa. Mi vergüenza llegaba a puntos exponenciales, porque hace mucho tiempo que no estoy acostumbrada a conocer a los papás de mis "amigos". Con el paso a mi independencia, esos temas también habían quedado en el olvido.
Sin embargo, ahí estaba... como un tronco intentando expresar algo más que un monosílabo. Fue imposible sentirme cómoda y relajada. Me sentía una pobre sorete, y creo que fue la impresión que les dí.
Al llegar a su casa, conocí a su madre, que es la magna imagen de esas profes de castellano (lenguaje) del colegio. De poca expresión de emociones, bastante parca, e intentando que todo pareciese lo más normal del mundo. Su padre, en cambio, intentaba que me sintiera a gusto, coloquiando el ambiente, pero enfrentándose a una pendeja con aspecto de iceberg. También estaba Niní, la mamá de Claudín, y abuela del Este. Ella me miró con una cara de ternura tan grande, que me dieron ganas de abrazarla para siempre. Hizo que me sentara a su lado e intenté conservar mi temple.

Les regalé los vinos que les traía de regalo y luego tomamos mate y comimos el arroz con verduras que el Esteban tenía en el refrigerados. Fueron los momentos más largos de la historia, sólo comparados a los del día siguiente.

Después de eso, nos refugiamos en la pieza del Esteban, que estaba bastante maltrecha y con olor a comida de gato mojada. jajajajajajaja. Abrimos las ventanas y nos acostamos en su cama de una plaza, intentando encontrar un hábito en aquello de pegar nuestros cuerpos utilizando el menor espacio posible.

Nos abrazamos fuerte, en intentamos reencontrarnos lo mejor que pudimos, bajo la luz de una luna brillante que nos daba el espacio de volver a vernos en aquella forma primigenia que tanto amábamos.

Resumen de mi viaje a Merlo.

Viernes 6 de Abril: 

Fui a dejar a mi Pots al colegio, bien temprano y luego partí a despedirme de mis bebés estudiantes maravillosos de la primera sección, ya que la Carola por fin retomaría las clases de doblaje de la mañana. Además necesitaba estudiar el modus operandi del inicio de las clases prácticas. 
Estuve un rato hasta que comenzaron a entrar al estudio. Me dió un poco de pena dejar a la sección de la mañana, pero la verdad fue un alivio porque mi voz no sobrevivía una jornada de 8hrs seguidas dictando clases. 
Me despedí de todos y le agradecí a la Carola que se ha portado un siete, y es la mejor iniciadora y compañera de trabajo del mundo. Por ella es que tuve la oportunidad de hacer clases, aún cuando sea un reemplazo por sólo un año. 

En fin, después corrí a Dint a grabar Kosem... Ya dejó de salir Berén Saat y por continuidad, la Carmen debió haber tomado mi lugar en el doblaje de Kosem. Lamentablemente hasta ahora no ha cambiado el modus operandi y sigo grabando yo. Cosa que me apena en el alma, pero de la cuál ya no puedo seguir haciéndome cargo, porque ya he discutido bastante el tema, y no puedo sobrepasarme porque simplemente no tengo la capacidad de tomar decisiones porque no soy la dueña de este latifundio.
Fue horrible grabar a esa actriz. Me carga porque grita todo el tiempo, y no tiene la sutileza actoral de la Berén Saat. Es como una maqueta de la Sultana, mal hecha. Además los textos parecían en arameo, y fue bastante desagradable grabar a esa actriz, en un trabajo que me duele en el alma hacer.
Además debíamos grabar dos capítulos con Nicolás, y alcanzamos a grabar solamente uno. 

Luego tuve que correr a buscar a la Anto rápidamente para luego volver al AIEP a hacer mi clase de la tarde de doblaje. Comimos un taco de mechada de camino al trabajo, que tuvimos que engullir en el metro, porque no tuvimos tiempo de sentarnos como la gente a almorzar. Llegamos justo a la hora del comienzo de la clase.

Les presenté a mis estudiantes a mi ayudante estrella, la Anto, para luego hacer el ejercicio del que habíamos quedado pendientes la clase anterior. Es el ejercicio que nos da la primera nota parcial del curso. Lamentablemente, no pudimos verlo con mucho detenimiento en clases, por lo que les fue difícil entrar en la dinámica, pero con una primera pasada de críticas, lo lograron desarrollar exitosamente. Luego entraron a estudio, y les presenté a Nicolás, nuestro ingeniero en sonido. Él es el técnico de segundo turno de Germán. -que apelando a dejar la hipocresía de lado, encontraba bastaaaaante bonito, cuando me tocaba grabar en las tardes... pero que ahora sólo es un colega buena onda.-
Así pasamos todos al estudio, y vimos las nomenclaturas, y la temática de entradas a tiempo. con el time code y todo. Hicimos una escena de peztronauta, y todos me sorprendieron bastante. Hay que trabajar aún harto el lipsync y la articulación. Pero están bastante bien para ser primera vez que se enfrentan al micrófono. 
Luego algunos alcanzaron a hacer una escena de Roary el carrito veloz, que seguiremos viendo la próxima clase. 

Después de eso, corrimos con la Anto a Dint, para dirigir a Ariela Yuri, a Waldhorn y a Maturana. No sufrimos con ellos, porque yo estaba cansada y mi cabeza no daba para estresarme, aún cuando el texto no es muy bueno.

Entre medio llegó Carolito de mi corazón a buscar a la Anto para irse juntas a Valdivia a la casa de mi mami. Ahí recordé que no había impreso los pasajes -por lo que la anto me retó-, pero se los pasé digitalmente y todo salió bien. La Anto se fue con la Carolo y pude terminar de dirigir. 

Por suerte la Carolo me ayudó. Se lo agradezco en el alma. La verdad es que todo este mes, mis amigas me han ayudado infinitamente a cuidar a la Anto, y no sé la verdad cómo expresarles mi gratitud. Se han portado un siete conmigo, y la anto ha dado todo de su parte para ser cuidada. Se porta increíblemente bien. Estoy tan orgullosa de ella. Es la mejor hija del mundo. Aún cuando me siento bastante culpable de tener que llevarla de arriba pa abajo porque no tengo con quién dejarla en los turnos de noche. 

En fin, después de eso me despedí del Pato que me había invitado a fumar, pero yo estaba muy cansada para aceptar cualquier cosa. Así que me fui a mi casa a descansar porque al día siguiente debía levantarme a las 7am para salir a Argentina. 
Me acosté y sólo dormí, porque estaba muy cansada para hacer cualquier cosa. Total, el bolso ya lo tenía armado. 

Memorabiblia

Es tiempo de ayudar a mi desgastado cerebro a hacer el trabajo que ya no puede hacer por si solo. 
Es verdad que el cerebro sigue funcionando maravillosamente, pero lamentablemente las puertas hacia mi pasado van cerrándose cada vez más. 
Se están esfumando de mi vademecum experiencias importantísimas, y me frustra no poder retenerlas para abrazarlas cuando lo desee. 
Es por eso que he creado este pequeño chispazo de vida, para que guarde por siempre los recuerdos que mi cerebro ya no puede atesorar.