A las 6 am sonó nuestra alarma. Ese día el Este corría un trail de 21kms por un lugar llamado Junin, exactamente en la Laguna de Gómez.
Como estoy acostumbrada a levantarme temprano, no fue tanto problema. Aún así la modorra no me soltaba, y menos si podía haberme quedado abrazada al Este hasta bien entrada la mañana.
Pero bueno... Esteban ya estaba en pie ordenando sus cosas, y echándose algo liviano al estómago.
Intenté demorarme lo más posible en levantarme para tener que pasar el menor tiempo posible con su familia -porque aún tenía bastante vergüenza-. Así que a penas me vestí, me ordenamos ropa de cambio, porque según el Este, íbamos a quedar todos enlodados, y nos subimos al auto.
Ahí comí algo y nos fuimos las 3 horas de viaje pestañeando y durmiendo a ratos.
Adelante la mamá y el papá del Esteban conversaban y se mantenían despiertos, hablando del porqué se les había olvidado llevar música para el viaje.
Al llegar Esteban cambió el switch de inmediato y se puso en modo carrera. Lo acompañé a buscar su kit, mientras miraba el paisaje.
Hacía frío y había mucha humedad. Nos encontrábamos frente a un prado verde lleno de casitas bajas que daban de frente a una Laguna extensa a la cuál casi no se le veía el fin. Me recordó mucho el lago riñihue, por lo que me sentí en casa casa... En ese Chile sureño que siempre anhelo y me recuerda a mi madre.
Pensé que no sería tan terrible esperar la hora y media que correría, si me iba a caminar para conocer el lugar.
Acompañé al Este a buscar su kit, y luego al baño, porque al igual que siempre antes de las carreras, le dan ganas de cagar... jajajajaj
Como estoy acostumbrada a levantarme temprano, no fue tanto problema. Aún así la modorra no me soltaba, y menos si podía haberme quedado abrazada al Este hasta bien entrada la mañana.
Pero bueno... Esteban ya estaba en pie ordenando sus cosas, y echándose algo liviano al estómago.
Intenté demorarme lo más posible en levantarme para tener que pasar el menor tiempo posible con su familia -porque aún tenía bastante vergüenza-. Así que a penas me vestí, me ordenamos ropa de cambio, porque según el Este, íbamos a quedar todos enlodados, y nos subimos al auto.
Ahí comí algo y nos fuimos las 3 horas de viaje pestañeando y durmiendo a ratos.
Adelante la mamá y el papá del Esteban conversaban y se mantenían despiertos, hablando del porqué se les había olvidado llevar música para el viaje.
Al llegar Esteban cambió el switch de inmediato y se puso en modo carrera. Lo acompañé a buscar su kit, mientras miraba el paisaje.
Hacía frío y había mucha humedad. Nos encontrábamos frente a un prado verde lleno de casitas bajas que daban de frente a una Laguna extensa a la cuál casi no se le veía el fin. Me recordó mucho el lago riñihue, por lo que me sentí en casa casa... En ese Chile sureño que siempre anhelo y me recuerda a mi madre.
Pensé que no sería tan terrible esperar la hora y media que correría, si me iba a caminar para conocer el lugar.
Acompañé al Este a buscar su kit, y luego al baño, porque al igual que siempre antes de las carreras, le dan ganas de cagar... jajajajaj
Fue entonces que se puso a llover. Lo acompañé a cambiarse de ropa dentro del auto, y me puse mis calzas largas, antes de que Mabel -su mamá- me pasara las que me había traído, pensando que iba muy desabrigada. Lo que sí le acepté de buena gana, fue una parca térmica, que me quitó de inmediato el frío y me protegió de la lluvia.
Luego el Esteban se fue a precalentar y me quedé con sus papás. fue entonces que me di cuenta que no podría escaparme a ningún lado porque estaban muy pendientes de mí, y sería de mala educación.
Fuimos a esperar la largada, a unos cincuenta metros de ésta. Estábamos Claudín -el papá de Esteban-, Mabel, Silbina -Esposa de uno de los corredores miembros del grupo donde el Este participa-, y otro ser del cuál ya olvidé el nombre, pero que no corrió porque al parecer estaba lesionado.
Esperábamos impacientes la largada, intentando divisar al Esteban entre la línea de los primeros corredores. Y sí! Allí estaba! No reímos porque sabíamos que no estaría enojado. Ya que suele enojarse de que la gente lenta se ponga adelante porque estorban.
Vi las caras de emoción de Mabel y Claudín. Vi cómo buscaban los mejores lugares para sacar fotos del inicio de la carrera. Los vi darle ánimos al Este cuando pasó rauda por al lado de nosotros hasta desaparecer, presidiendo la interminable fila de corredores. En ese momento entendí cuánto lo amaban, y ya no me pareció cómico pensar que llorasen cuando Esteban ganaba las carreras.
Mientras los corredores pasaban, vi cómo Claudín daba ánimos a un viejito que corría. El señor pasó sin mirarlo, pero levantando la mano en ademán de agradecimiento. Entonces Claudín me contó que a él lo llevaríamos de vuelta con nosotros en el auto. Que lo conocían de vista porque competía en todas las carreras, aunque se vanagloriaba demasiado de sus logros, siendo que salía primero en su categoría etaria porque lógicamente era el único.
Después que desaparecieron, el tiempo se extendió infinitamente, y tuve que hacerme cargo del hecho de que estaría sola con los papás de Esteban, sin saber qué decir, hasta que terminara la carrera. Como el Este corría la distancia más larga, se demoraría en llegar. Iba a ser la hora y media más larga de todo el viaje.
por suerte estaba Silbina, que era una mujer muy simpática, amena y coloquial, que lograba contrastar con la parquedad de Mabel. Las escuché hablar desde mi modo autista, sobre gente de las carreras y del grupo, y no entendí absolutamente nada Intenté quedarme ahí, sonriendo y asintiendo, pero el tema comenzó a ponerse un poco privado, por lo que decidí alejarme un rato.
Me fui donde Claudín que estaba unos metros más lejos, y me puse a conversar con él. Me contó sobre Esteban y sus logros en las carreras. Cada vez que lo oía hablar, podía vislumbrar el orgullo que sentía por su hijo, y me daba cuenta que que me caían muy bien porque compartíamos el amor por ese ser que chapoteaba corriendo entre esas ciénagas vibrando de felicidad.
Luego comenzaron a llegar los primeros corredores de las distancias más cortas. saltaba agua por montones, cada vez que pisaban el pantano en que se había convertido el suelo, por la lluvia.
Todo se hizo más llevadero a medida que fueron llegando los competidores. Esperamos un rato más, y vimos llegar al primer corredor de los 21 km. Luego un segundo y entonces escuchamos a otro ser que nos gritaba: "Ahí viene el Esteban"! Y efectivamente venía seguido de otro 3 corredores, mientras le gritaba otra persona que se detuviera. Esteban pasó al lado nuestro corriendo y gritando que ni en pedo iba a parar. más atrás seguían gritando y discutiendo. El Este pasó la meta furioso, peliando con el organizador y con un ser rubio sin polera.
Ahí nos enteramos que habían intentado pararlo porque los primeros habían corrido más porque se equivocaron de camino por culpa de la mala señalización y confusiones entre los organizadores. y querían que algunos se detuvieran para recompensar el tiempo perdido. El rubio se detuvo, pero Esteban siguió corriendo. Estaban enfurecidos por la forma de abordar el problema por parte de los organizadores. Y se pusieron a discutir un rato, intentando llegar a acuerdo.
Esteban estaba tan enojado que tiró la medalla al barro, y vi cómo Claudín la recogía detrás de él. (Encontré que fue un gesto tan hermoso de su parte). Mientras peleaban, Mabel se metió y discutió aún más ferozmente que los demás. Ahí me pude dar cuenta en seguida de las personalidades de ambos padres. Fue bastante ilustrativo jajajajajaj. Sin embargo, eso lo pienso ahora, porque en ese segundo me pareció todo horroroso. No podía entender que estuvieran discutiendo así. Además sólo estorbaba yo ahí, así que me fui a mirar la laguna. Poco después llegó el Esteban y me explicó todo lo sucedido. Aún jadeaba por el cansancio de la carrera, pero ya no estaba molesto. conversamos y me contó todo, y le dije que fuéramos a cambiarnos de ropa porque estaba todo embarrado y mojado.
Ahí se calmó y todo volvió a la normalidad, aún cuando siguieron discutiendo de forma intermitente, hasta que terminó la premiación.
Esteban no quiso aceptar el puesto el tercer puesto, porque le correspondía a otro. Aún así fue todo bastante trucho con respecto a eso.
Luego de eso nos fuimos en auto con Ricardo a Junin, y pasamos a almorzar con todos los amigos corredores de Esteban, a un lugar por ahí. Todos se burlaban de él, porque siempre le sucede algo en las carreras. Hablaron laaaaaaargamente sobre correr, y yo preferí dedicarme a tomar cerveza jajajajaj. Comimos ñoquis con pesto, y no me dejaron pagar mi parte. Y como aún me sentía bastante vergonzosa, no insistí.
De tanto en tanto, Tano -Un viejo bigotudo, alto y chistoso - se burlaba de mis bostezos, o de mis risas. Mientras tanto, Ricardo hablaba hasta por los codos.
Después del almuerzo, nos despedimos y cada uno se fue en su propio auto. Fueron 3 horas de viaje, en las cuales el Esteban durmió dos y media, apoyado en mi hombro. Yo a ratos también dormía. Ricardo en cambio, hablaba y hablaba y hablaba, hasta que por fín se durmió. Pero sólo un momento, para después seguir hablando. Lo dejamos en el terminal de colectivos en Merlo, y después llegamos a casa, donde conocí a Tito, el hermano de Esteban. Siendo muy distinto físicamente al Este, tenían una sagacidad mental idéntica, y el mismo humor sarcástico. Aunque debo decir que el de Tito es aún mayor. Me bardeó a penas llegué, por usar polainas.
Después de tomar once, nos bañamos y nos acostamos.