miércoles, 17 de mayo de 2017

Viaje a Merlo, Lunes 17 de Abril.

Esa noche dormí muy mal. Sentía que me dolía todo por dentro, como cuando me venían las esofagitis.
Podría haber sido eso, pero la verdad creo que lo que más me irritaba por dentro, era saber que me tendría que alejar del Este.

Nos levantamos muy temprano, pero un poco después de que Claudín había partido para su trabajo en Liniers.

Estábamos a punto de tomar desayuno, muy relajados, cuando Mabel nos cuenta que escuchó en la radio que hicieron unos piquetes unas estaciones de tren más hacia capital, y que el servicio está cortado.

Intenté no alarmarse, porque aún teníamos tiempo, así que buscamos en internet sobre la noticia. Lamentablemente lo confirmamos. Así que empezamos a barajar más opciones. Desde tomar en Liniers el colectivo 8 y llegar a ezeiza, tomar otro Bondi parche que nos llevará a las estaciones que aún tenían recorrido a capital, ver si había algún otro lugar por donde pasase el tienda león y llegar hasta allí, tomar un remis desde alguna parte más cercana, hacía ezeiza, intentar bajar uber lo más rápido posible... Lo pensamos todo, y todas las ideas iban cayendo por distintas razones. Al fin decidimos salir de inmediato y pensaremos el camino para no perder tiempo.
El plan era tomar un colectivo hasta Liniers y ahí con lo q me quedaba de plata, gastarla en un remis para llegar a ezeiza.

Esperamos en la parada de los colectivos donde había una fila interminable que la misma cantidad de gente que intentaba hacer lo mismo q nosotros. Los colectivos no pasaban nunca, y cuando lo hacían, venían repletos por lo que la fila no avanzaba.

Me comencé a desesperar. Necesitaba llegar al aeropuerto porque iba a llegar. Un mochila y todo a dirigir. No podía pedir más días. Además debía viajar al día siguiente para Valdivia a buscar raudamente a la anto. Los pasajes ya estaban comprados. Y para más remate no tenía plata pa comprar otro pasaje de avión. Ya me había encalillado sólo para llegar hasta bs As.

A medida que se nos pasaba la hora sentía más y más angustia. Por el susto de perder el vuelo y por la tristeza de dejar a Esteban.
El tiempo y el espacio nuevamente no querían q nos separamos.

Al final, en la desesperación desviemos tomar un Bondi clandestino. Venía lleno, pero por suerte agarramos asientos.
Se demoró años en llegar a 3 míseras estaciones de tren. Yo sentía que iba a perder el avión mientras sonaban a todo volumen unos reggaetones que me violanban auditivamente. Era bastante horroroso. Pero por lo menos estaba con el Este al lado y podía abrazarlo un poco más de tiempo.
Al llegar a Liniers, corrimos a la primera estación de remis que vimos. Quedaba muy poco tiempo para la hora acordada dos horas antes del vuelo. Llegaría de por sí, un poco tarde, pero quizá no perdería el vuelo.
Me subí en el remis, y me despedí rápidamente del Esteban. Fue una despedida triste porque fue corta y apresurada. Pero creo que fue mejor no seguir dilantándolo como en Chile.

Vi el remis partir y diluirse la silueta del Este. Sin embargo seguíamos converssndo por el Whatsapp.
Para mi sorpresa nos demoramos 15 minutos en llegar al aeropuerto. Y allí también todo fue muy expedito.
Tenía mucha pena pero el nerviosismo había pasado.
.en el avión todo estuvo bien, aunque turbulento. Y cuando llegué a Santiago me informaron que se cancelaba la grabación de ese día. Así que decidí tomarme las cosas con calma e irme caminando a mi casa.

Mientras caminaba me hablaba el Esteban y me sentía nostálgica. También me hablaba mi amigo nuwi y Mariana. Y decidí juntarme en seguida con ella ya que después me iba a Valdivia. Así caminando llegué a Manuel Montt, e intentamos comer y tomar cerveza pero los dos pitchers nos ganaron. Sin embargo conversamos largo y tendido sobre su vida y sobre mi viaje.

Yo aún me sentís junto al valor del cuello del Este, pero ya no estaba ahí. En cambio había llegado a mi casa, destrozada por mi hermano que me esperaba deprimente a diferencia de cómo la dejé.